miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un capricho

... porque te quiero y no te tengo, porque sé que te tengo y no quiero aceptarlo. Uno de mis tantos caprichos dulces y fuertes, pero no lo consigo en la cocina, ni en la pastelería, no lleva una de azúcar y un poco de crema, no lo puedo pedir con chocolate extra y tampoco planeo terminar con él en unos minutos.
He llegado a pensar que eres mucho más que un deseo, porque eres misterio, música, voz sorda y sin compromiso, eres como una cuerda atada a la orilla que jamás usarás, eres la visión perdida entre la niebla, eres el gallardo más temeroso y yo la que quisiera ser temeraria, la que quisiera quererte de Abril a Mayo, de Mayo a Junio y terminar en dos, sufriendo lo tuyo, viviendo contigo, reírnos de pronto y sonreír mientras me miras.
Si fueses tú un capricho permíteme advertirte… que no existe un chocolate por más amargo que sea que no se haya derretido en mi boca, que ni el frío ni un resfriado me han alejado de la nieve de mango, que el café me acompaña todas las mañanas y si no me gusta lo que escucho... canto.
Afortunadamente me quiero más a mí que a tí, tu ventaja sería que transitas entre el corazón y el estómago, cuando el coraje quiere hablar el cariño maquilla las palabras, cuando el amor quiere manifestarse el ombligo me reprime. Ojalá algún día el orgullo se evapore, no para calmar un capricho, sino para evitar tu tristeza.
Lucía Olivares.

lunes, 17 de octubre de 2011

Regalitos de la vida.

Lucía Olivares.

         La vida ha sido demasiado justa conmigo, derrochó sobre mí sin merecer, ahora me siento más que desnuda y aun así mi desnudez  me enorgullece. La vida me está enseñando a ser valiente, requisitosa, analítica y paciente… tan paciente que he cambiado las horas por calendarios, los días por meses y los meses por años.
       La vida me citó un día y me dijo que de todos los regalos que guardaba en el cielo me dio a mí el más grande y hermoso, que no podía hacer nada más por mí ahora; entonces, me enseñó a esforzarme por conseguir lo que anhelo, me enseñó a trabajar, me enseñó a luchar, a ser dueña que cada puñado de tierra que consigo. La vida es tan noble, que de repente rompe su promesa y me manda regalitos envueltos de sorpresas.
        La vida me ha ensañado principalmente tres cosas: a amar, a luchar y a ser agradecida, por eso algún día tendré yo que poner en el cielo un regalo igual de grande y hermoso… para lograrlo primero debo comprender cada una de mis lecciones aunque me esté costando tanto … por el momento entiendo que las reglas y trabajos sirven para dignificar la vida del ser humano, pero son los sentimientos y las emociones (que a veces disfrazo de palabras),  las que dan sentido a la existencia. 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Estás en mi mente.

Me alejé por un tiempo pero jamás te olvidé, siempre estuviste en mi pensamiento, mi cuerpo, en mi ser. Trate de escribirte, quise tantas veces que las palabras aparecieran solas sobre ti, pero no fue posible. Hablé de historia, de cine, le he escrito a los hombres y no de amor, les he dado consejos que estoy segura escucharán, me he dedicado a guardar imágenes con vida, a crear frases con melodías; sí, me alejé de ti, pero jamás te olvidé.  La rutina que me envuelve y me gusta, los deberes que no son obligaciones, el tiempo que de repente vuela y no alcanzo, las cuentas que se borran, los pensamientos que me agobian y tú sigues aquí, esperándome… esperando que te atienda, que te escriba, te renueve, te hable…
Eres mi fiel compañero, amigo sincero, la tumba, un secreto, quien guarda lo que siento, quien siente lo que pienso, el que cuenta una historia al irla descubriendo. Podré olvidar las horas, las flores que no me has regalado, esos detalles inservibles que siguen siendo detalles, los cafés que no hemos tomado pero si comentado, las puertas del coche, la cuenta de la noche, eso lo puedo olvidar, pero a ti sólo por ser una hoja en blanco que voy llenando… jamás te olvidaré.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Viajar por las nubes…



Por Lucía Olivares.


De pronto una emoción se apodera de tu cuerpo, pareciera que una gota de aceite navegara  entre tus venas a máxima velocidad y no se detendrá hasta que los oídos ensordezcan; dejas la razón en los tacones de oficina, olvidas las tareas que llevas en la mochila y dejas el estrés en la corbata de rayas amarillas.  Vuelas, luego de sentir tu cuerpo respirar paciente, mover tus manos con dulzura, acariciar tu piel con la mente y dejar que la música sea tuya y tú seas música.
Entre espuma, es como viajar por las nubes, sin fondo, sin límites. La danza es el viaje más romántico y pasional, un encuentro contigo mismo, la partida del individuo y el recibimiento del ser. Te mueves con la delicadeza o firmeza necesaria, explicas lo que tu cuerpo siente, vives lo que tus oídos escuchan y comienzas a moverte sobre una plataforma de burbujas, en donde sólo importa el peso de tu mirada y los roces del cabello que se rehúsa a estar atado.
Se baila para ser otro o ser tú mismo, se baila para descansar o cansarse aún más, se baila para disfrutar o para sufrir. Tal vez bailar sea la despedida del cuerpo y la razón, tal vez sea distancia y lejanía, tal vez sea un suspiro que concluye en el último tempo, tal vez sea la liberación del ser o la imperfección del cuerpo humano.
Sentir que se es libre, sentir que se abre cada poro de tu piel, que tus ojos se iluminan para luego quedar cegados, que la garganta se seca y sólo el gozo podrá remediar el daño, sentir tu cabello brincar de emoción, las manos calientes y el latir de tu corazón. Algo inestable, sin fondo, alejarte de la realidad por momentos siendo eterno en un segundo, ser aquel que eres cuando la música te envuelve, cuando el espejo te refleja en todas direcciones, cuando eres el centro y las orillas, cuando estás de espaldas y miras tus rodillas.
Será libertad, amor, pasión y locura, será mirar alto y volar, volar con el cuerpo contraído cayendo en perfecta posición, ser tan ligero como una pluma y más grande que el telón, atreverte a ser de los que juegan a bailar sin control.

domingo, 21 de agosto de 2011


Que nos roben la sonrisa es como robarle la letra a una canción…

     Cuando no hay sorpresas, cuando tienes miedo a salir viviendo, cuando la voz se convierte en murmullo y la fuerza de una mirada termina escondiéndose, termina detrás de un muro, el más alto que encuentre para sentirse seguro… aún sin comprobarlo, para sentir que huye aunque el temor se quede dentro. ¿Entonces? Aquel podrá lamentar su desdichada vida y reír de los miedosos mientras duerme solo, el otro acompañado llora de rabia sin encontrar solución… ¿Nos perdimos? ¿Dónde está la parte en la que alguno se divierte? ¿En qué momento nos volvimos tan incongruentes?
    Mis ojos quieren ver de frente, mi cabeza siempre hacía arriba, no nos gusta abrazar el piso… es como un novio frío. Podríamos optar por disfrutar sentirnos vivos, sólo me queda esa pregunta… ¿En dónde nos perdimos?


Lucía Olivares.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Encerrada en libertad.

Lucía Olivares.

Encerrada en la libertad, atrapada por el viento, sedienta por los lagos, ahogada entre los árboles, deseando un vacío innecesario, extrañando lo que no conozco y deseando lo que no imagino.
Camuflaje natural, sentimiento abismal y amarga dulzura. Observo tu paso sin recato y recojo tu aliento entre los  hojas, busco miradas más no recibo nada. Sentirme ajena de lo que formo parte, sentir distante lo que me acaricia, volar siquiera puedo, respirar así, así no apetezco.
Y ver mis  manos llenas de magia para aquel que crea en ellas, ver mis alas siempre dispuestas por si alguien  las necesita, luego sentir que mi cabello forma parte del viento, que lo respiras y sientes en tu cuerpo pero no volteas a verme, no sabes que soy yo, que esa luz que a veces te guía son destellos que surgen de mi corazón.
Querer esconderme… así era el pasado, ahora me expongo frente a una libertad que ha cambiado, en  un mundo ciego, donde se es una pieza y yo no formo parte de ellas. Ahora observo desde lejos y mis lágrimas caen en tu rostro y así como los  humanos lo simplifican todo crees que es agua, sin conocer la complejidad que ese líquido recoge y lo que una de ellas cuesta… al  menos para mí.
Camino pensando que algún día te atreverás a sentir, que algún día te detendrás, respirarás profundamente y observarás, no importa que, tampoco importa cuando, sólo deseo que ese momento exista.
Junto al lago, con mis manos tocándolo y el agua que no moja, agua que se ha vuelto dura, pero que me gusta sentir. Detrás de mí, un hermoso árbol que me abraza para sentir calor y por el que puedo mirar sin sentirme expuesta y ese viento que acojo y al exhalar libera luz, una amalgama de colores brota de mi cuerpo y creo amor para quien pueda verlo.
Libertad que me ha vuelto esclava del mundo, libertad que ahora sólo me deja mirar.

miércoles, 20 de julio de 2011

Días.

I
Sola como nunca, pero eternamente
Sola por coraje o por decisión
Eligiendo la efímera estadía
Y arrancando el lazo de protección.

Si me estiro, mi mano no te alcanza
Si pregunto, tú no responderás
Si te busco a pesar de la distancia
Yo me abrazo y te siento a mi llegar.

Y aunque sola y atenta a mi partida
He de contarle a este mi sentir
Que una pluma roja se desliza
Y la otra mano sujeta un jazmín.
 ¡Gracias mamá!

II
¡A VIVIR! Odin Dupeyron.
Soy inteligente cada vez que me permito elegir, soy inteligente cada vez que digo lo que siento y siento que vuelo por decirlo, soy inteligente cada vez que soy humano, cuando tengo sólo seiscientos pesos para vivir y LOS VIVO, no los sufro, no los lamento, soy humano cuando entiendo que no “tengo que”  nada en esta vida, cuando “opto por” hacer lo que me plazca,  cuando mi única obligación es probar de todo por lo menos una vez en la vida, soy humano cuando he aprendido que las cosas mueren hasta que dejo de pensarlas, que mi vida es una película y los actores los elijo yo.  Ahora que si quieres compartir conmigo tus miedos, amores, frustraciones, anhelos, experiencias… ¿Qué te parece? ¿Nos tomamos un café?
¡Gracias Odin!

III
El mensaje más oportuno, llamándome querida me invita con los suyos, con esas personas que tienen tanto que enseñarme, con esas personas que pensaba inalcanzables y ahora tengo de ellos lo que ni siquiera imaginaba. Cuando haces lo que amas obtienes hermosos resultados, cuando explicas una emoción elevas al lector, cuando eres tú pero con otro nombre se te quita el miedo… a ser.
Recordar que la puta es puta, que la caca es caca y el pendejo es pendejo… hablemos directamente. ¡Quiero escribir!
¡Gracias Adela, Agustín y Mariana!

IV
No puedo buscar para el otro, siempre salgo yo, lo tomo y me voy… me quedo.

No sé quién eres, ni donde estoy, pero es mi estado ideal, que el viento juegue conmigo y una fogata me acompañe, comamos juntos y tomemos café, hablemos del mundo y de un alfiler, pues somos amigos aunque te acabo de conocer.
¡Gracias Gabo y Ale!

V
Podemos tener miles iguales a nosotros, con la misma ropa, la mista estatura, los mismos ojos, el mismo color de piel, pero sin vida… Quítate todo eso y lo que queda eres tú.
A veces un elote puede parecer un churro de cajeta, y es que siempre vemos nuestros antojos.

“Pies, para que los quiero si tengo alas para volar” Frida Kahlo.
¡Gracias Frida por estar en todas partes!

VI
No me puedo perder si camino, hemos siempre de encontrar un punto de reunión.
¡Gracias Polo y Gaby!

VII
Cierra los ojos y mantén bien abierta la mente… cuidado con los lobos que quieren vivir.
¡Gracias Cuqui!

VIII
Disfruta las caídas, siempre te hacen reí. ¡Gracias Andrea y Juanpi!

Mientras esperas ansioso yo me siento cerca y lejos,
Cerca de quien desconozco y lejos de tus dulces ojos.
Mientras existo en tu mente, estoy en nada y atrapada,
En la nada estoy sentada, inmóvil y alterada.

Si derretir el tiempo pudiera haría de esto un chocolate
Y deshecho en mis manos mancharía al de a lado
Si de pronto me miras… estás un poco obsesionado,
Aún no llego a donde tengo, aún no llego a donde quiero.

Conoceré por fin la ausencia al mirar tus ojos,
Entenderás el miedo a tenerme en otros.
Conoceré tu vida dibujada en la mía
Y entenderás que tendrás que decir adiós todos los días.
¡Gracias papá! 

Lucía Olivares.

…El tiempo elige lo que se lleva, nosotros elegimos lo que se queda.